jueves, 6 de abril de 2017

Hostigamiento de testigos

Por Marcos Escobar para El Diario del Juicio
La situación de terror generalizado a veces es difícil de imaginar en su totalidad. Hoy en día la violencia policial y el silencio que se busca imponer utiliza métodos similares a los que ya usaban las fuerzas de seguridad en la década del 70, con la salvedad de que quizás hoy el desarrollo de las tecnologías de comunicación permite que las víctimas puedan dar a conocer su caso más fácilmente.
En 1975 el propio Estado había comenzado a encarar un proceso legal y discursivo que buscaba establecer la represión de la sociedad mediante dos actividades principales: por un lado un fuerte control dentro de un marco legal, y por otro, un ataque directo contra la integridad física de las personas. Ambas formas de proceder se articulaban, incluyendo no solo a los responsables directos, sino también a las instituciones. La policía, las fuerzas armadas, el sistema carcelario y el sistema judicial funcionaban como un conjunto de burocracias articuladas, creando mediante esta doble actividad paralela, el terrorismo de Estado. La violencia a plena vista de la población, el hostigamiento y la violencia clandestina creaban un escenario de terror que funcionaba como herramienta de dominación social y así también como método de tortura psicológico, el cual afectaba tanto a víctimas como a sus seres queridos y amedrentaba a posibles testigos.
Francisco Camilo Orce está imputado en la megacausa Operativo Independencia por el secuestro y tortura de Víctor Hugo (desaparecido) y de su hermano Héctor Ricardo González. Los testimonios permiten reconstruir su historia sin demasiados problemas. Ambos vivían cerca de Ranchillos para 1975, en El Empalme, un poblado pequeño, de tres mil personas aproximadamente, en donde los vecinxs “eran siempre gente conocida”.
Un primo de los González, Luis Alberto, afirma que el secuestro de sus familiares fue el 19 de agosto de 1975. Él se encontraba trabajando en su taller mecánico cuando su tío, Celso Oscar González, llegó para pedirle que fuera a la casa de su otro tío, padre de Víctor Hugo y Ricardo. “La Federal anda con Orce, ya lo agarraron a Ricardo, andá a avisarle al Tío Víctor, yo me voy a avisarle a Huguito.” El testigo, al salir en su motocicleta, pasó por enfrente de la casa de sus primos y pudo ver como Ricardo era cargado, atado de manos y vendado, en un Ford Falcon verde. Los secuestradores iban vestidos con ropa de civil y la cara cubierta, excepto uno, Camilo Orce, a quien el testigo conocía de hacía años por ser vecinos y por haber sido compañeros en la escuela.
González pudo llegar a advertir a su tío para que escapara, pero Celso no llegó a tiempo para alertar a Huguito. Éste fue secuestrado de la finca “La Favorina”, donde estaba trabajando.
Víctor Hugo, Huguito, fue asesinado en la La Escuelita de Famaillá. Su hermano, Héctor Ricardo sobreviviría a las torturas y posteriormente quedaría a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, siendo trasladado a Villa Urquiza y otras cárceles del país. Sería liberado bajo libertad condicional en 1982.
La audiencia del jueves  30 de marzo estuvo llena de discusiones, y el debate fue especialmente áspero, en principio porque todos los testigos fueron llamados en relación a las dos causas que se le imputan al ex comisario Camilo Orce, quien cuenta con una defensa privada conformada por su propia hija y el Dr. Facundo Maggio, reconocido defensor de represores como Ernesto Arturo Alais, Carlos Eduardo Trucco y el capellán José Mijalchyk.
Gran parte de las discusiones se relacionan con el hecho de que tres de los testigos denunciaron haber sido amenazados para que cambiaran sus declaraciones.
Orlando Argentino González dio su testimonio durante esta audiencia. Su historia es conocida. Su caso fue tratado en la causa que juzgaba los crímenes cometidos en el Centro Clandestino (CCD) Arsenal Miguel de Azcuénaga, de donde es sobreviviente. Su testimonio en ese momento causó especial conmoción, ya que desapareció el día que había sido llamado a declarar. Fue encontrado en la casa de un pariente, después de catorce horas de rastrillaje. Ya en ese momento el juez a cargo de la causa, Daniel Bejas, relata al diario Página 12  “lo que pasó durante estos días se lo puede resumir como una situación de estrés y confusión vivida por esta persona que fue objeto de amenazas de parte de allegados a Orce”.
En su relato, el testigo afirma que fue el mismo Orce quien lo golpeó y torturó para obtener información sobre Víctor Hugo González (padre) y su familia. También informó que en una ocasión su primo, Avelino González, se acercó para ofrecerle la suma de $15.000 de parte de Pancho Orce a cambio de alterar su denuncia.
El siguiente testimonio fue el de José Valentín Aguirre, quien fue escuchado a través de videoconferencia desde Buenos Aires, donde vive desde hace varios años, ya que debió huir de la provincia a causa de las persecuciones que sufría. Aguirre fue íntimo amigo de Víctor Hugo, lo recuerda como una persona sumamente inteligente, capaz, trabajadora y militante. Después de muchos años refugiado en Buenos Aires, pudo contactarse con Ricardo, luego de que este fuera liberado. Le contó que tanto él como su hermano habían sido llevados a La Escuelita de Famaillá y reconoció a Camilo Orce como su secuestrador, y también como uno de sus torturadores en ese lugar.
El testigo también pudo hacer referencia a su propio caso, el cual se relaciona directamente con los hermanos González y con el imputado. “Al día siguiente del secuestro de los González, la policía v a buscarme a mi casa, pero no me encuentra. Mi madre me contó el episodio y decidimos abandonar la casa. Nos mudamos con ella y mi esposa a la Banda del Río de Salí. Al poco tiempo me lo encuentro a este señor, Camilo Orce, por la calle. Iba vestido de civil. Me reconoce y me empieza a gritar, me quiso detener, pero yo me escapé. Mientras corría pude escuchar balas que pasaban cerca de mi oreja. Tuve que escapar definitivamente a Buenos Aires con mi señora, y dejar a mi madre viviendo con una prima de ella. Perdió su casa en El Empalme, nunca pudimos recuperarla.”
En el año 2009, el señor Aguirre declaró en Tucumán por una causa relacionada a Orce. El 3 de febrero de ese año, el testigo pudo ver al salir del tribunal que un hombre le sacaba fotos, y que incluso vio a Pancho parado en la vereda de enfrente.
En 2010 denunció ante el tribunal de Morón que había sido víctima de hostigamiento. En esa ocasión se encontraba regresando a su casa en la provincia de Buenos Aires cuando un hombre con lentes oscuros se bajó de un auto y le dijo “Olvidate el tema que tenés en Tucumán”.
El primo de los hermanos González, Luis Alberto, quien pudo ver a Ricardo siendo secuestrado por Orce y otros hombres encapuchados, afirmó en su testimonio que la hija de Pancho en persona fue a buscarlo a su casa acompañada de dos policías. Uno de ellos llamado José Albornoz. La abogada (actual defensora del imputado) le habría pedido al testigo que levantara la denuncia y le ofrecía dinero para que cambiara su declaración. También afirmó que tiene una grabación de dicha conversación.
Al momento de hacer preguntas, la defensa privada de Orce intentó confundir al señor González, al punto de que el mismo testigo exclamó “Me parece que usted me está enredando”. La abogada Orce culminó su interrogatorio amenazando al testigo con iniciar una causa por falso testimonio.

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