miércoles, 8 de marzo de 2017

“Terrorista muerto por patrulla militar”

Por Fabiana Cruz y Hugo Hernán Díaz para El Diario del Juicio

Con ese título fatal el diario tucumano “La Gaceta”, daba a conocer en su primera página la muerte de José Desiderio Medina Gramajo, y otro vecino de la ciudad de Monteagudo, un 27 de abril de 1975, en la provincia de Tucumán. La noticia, traía consigo la fotografía del cadáver del hombre tumbado en el suelo, donde se señalaba lo siguiente: “Cadáver del guerrillero José D. Medina Gramajo muerto durante un enfrentamiento con una patrulla militar en la zona de operaciones del Ejército”. Además en el cuerpo de la información, se explicaba lo siguiente: “En circunstancias que efectivos del Ejército se encontraban cumpliendo una misión de patrullaje durante la noche del 25 al 26 de abril en la zona serrana, sorprendieron a un individuo en actitud sospechosa, que sin mediar orden de arresto ni intimación abrió fuego sorpresivamente con un revólver que extrajo de sus ropas, los efectivos militares respondieron al fuego dando muerte al sujeto mencionado que resultó ser José Desiderio Medina Gramajo”.
41 años después los familiares de José D. Medina Gramajo van poco a poco desarmando el relato cómplice construido por el diario La Gaceta, medio funcional al gobierno antidemocrático de los años 1970. Los testigos que se acercaron al TOF en esta ocasión fueron: Felipe Medina Gramajo (hermano de la víctima) y Sandro Medina Gramajo (hijo de la víctima).
“Pituca”, como lo reconocían sus amigos, tenía 31 años de edad para 1975, vivía en El Rodeo junto a su esposa y tres hijos, siendo el más grande no mayor a cinco años. Trabajaba como jornalero, sus tareas más frecuentes eran el desmonte y el cuidado de animales. El día 26 de abril se encontraba descansando en su domicilio, cuando un grupo de sujetos ingresó blandiendo sus armas de fuego y se lo llevaron detenido, mientras que a sus familiares los dejaron encerrados en la vivienda. Al cabo de unos minutos después del secuestro, se escucharon numerosos disparos. Pasaron las horas y los familiares se animaron a salir de la casa, a unos doscientos metros encontraron un charco de sangre donde seguramente habría sido fusilada la víctima.
Al día siguiente, se hizo pública la muerte de José en La Gaceta, con referencias totalmente diferentes a las que narraron los testigos.
Felipe Medina Gramajo reveló a los jueces que no sabe leer, fue por ese motivo que cuando aquél 27 de abril del 75 le mostraron el informe del diario, sólo pudo reconocer en la imagen el cuerpo de su hermano muerto. Su madre, por otra parte realizó todas las gestiones para dar con los restos y saber también qué había pasado con su hijo, pero jamás alcanzó resultados positivos.
Cuenta además Felipe que el día del secuestro, José tenía una camisa de jean y un pantalón azul, pero que en la fotografía estaba con una indumentaria totalmente distinta. Lo habían cambiado.
Sandro Medina Gramajo manifestó que para poder criar a sus hermanas y a él, su madre comenzó a trabajar en el campo, haciendo queso, por lo que ellos quedaban al cuidado de su abuela paterna. También relato que actualmente persiste un pequeño monumento a su padre en el lugar donde fue encontrado.
Ph Elena Nicolay
“Esto le hace mucho mal a mi vida. Me crié solo con mi madre, quiero que se haga justicia”.

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